Como...

... Judíos y no judíos (de las naciones, llamados en los ecsritos de los talmidím "Ire Elohím", o "temerosos de Di-s"), somos seguidores del Rabí Yehoshúa como Ha'Mashíaj, y estamos llamados a mantener nuestra herencia hebrea, siendo ésta parte de nuestro pueblo Israel, y del cuerpo universal de creyentes. Esto es parte de nuestra identidad y un testimonio de la fidelidad de Elohím. A continuación enunciaremos los conceptos principales de la Toráh, y en los cuales no están incluidos la totalidad de los mismos, ya que sería imposible colocar todos los principios, preceptos, normas y enseñanzas.

 

Escribimos "conceptos" anteriormeente, porque no consideramos que seamos una religión (ya que el Rabí Yehoshúa no vino a crear ni fundar ninguna), por esa razón no tenemos "credos" o "principios de fe". Guardamos la Toráh desde la perspectiva transmitida por el RabíYehoshúa Ha'Mashíaj. A continuación hemos enumerado algunas de las enseñanzas fundamentales de la Toráh, las cuales son vitales para nuestra unidad y propósito...

 

Creemos

I. En un solo Elohím, tal como lo declara la expresión principal de nuestra fe que se encuentra en la Toráh y que Él existe eternamente: "¡Sh'ma, Yisra'el!  יהוה Eloheinu,  יהוה ejad  [¡Escucha, Yisra'el! Adonay nuestro Elohim, Adonay uno es]" [Devarim 6:4 / Yojanan Mordejai (Marcos) 12:29-31]. Él es Adonay, Él Elohím Verdadero – el Elohím invisible- el Elohím de Avraham, de Itzjak y de Ya'akov. Él es el creador del cielo y la tierra [Bereshit (Génesis) 1:1 / Yeshayah (Isaías) 42:5 / 48:16 / Yeremíyah Yeremíyah (Jeremías) 3:4, 19; 31:9 / Malají (Malaquías) 1:6 / Matityah (Mateo) 6:9, 32 / 28:19 / Luqa (Lucas) 10:21-22 / Yojanan (Juan) 1:14 / 4:23 / 5:17-26 / 6:28-46 /  Romaniyím (Romanos) 8:14-15 / Qorintiyím Álef (1° Corintios) 1:3 / Gálut-Yah (Gálatas) 1:1 / Gilgaút (Revelación) 3:5, 21].

 

II. En que Yehoshúa es el Hijo unigénito de Adonay [Tehilím (Salmo) 2 / Mishlé (Proverbio) 30:4-6 [cf. Ivriím (Hebreo) 1] / Luqa (Lucas) 12:35-37] y que se manifestó como el Mashíaj. Que el nació de una joven virgen [Luqa 1:30-35 / Tehilím 2:1-9 / Matityah 14:33], fue ungido a plenitud con el Rúaj Ha'Kodesh (soplo Divino) como el prometido Mashíaj de Israel, y quien vino a redimirnos [Yojanán 3:14-18] y quien reinará como el Rey de Israel en el futuro Maljut ha'Elohím que viene. Y, creemos además, que la Besoráh de que Yehoshúa es el Mashiaj, son las  "Buena Nuevas" que hemos de proclamar.

 

III. En la infalibilidad de la Escritura que están contenidas en el TANAJ, las cueles fueron escritas bajo inspiración divina del Ruaj [Soplo] de Adonay [B”H]. El sh'liaj Shaúl escribe al respecto diciendo: "Toda Escritura está inspirada por Elohím, y es valiosa para enseñar la verdad, para convencer de pecado, corregir los errores y entrenar en una vida justa" [Timotios Bet (1° Timoteo) 3:16]. Las mismas son fuente de autoridad que no se pueden alterar: Para obedecer los mitzvot de Adonay tu Elohim que yo les estoy dando, no añadan a lo que yo les estoy diciendo, y no le resten” [Devarim (Deuteronomio) 4:2 / Timotios Bet (2° Timoteo) 3:16-17]. Y que las "Kitve ha'Talmidím Rishoním" [Escritos de los primeros discípulos], fueron escritos por los Sh'liajím [Emisarios] de Yehoshúa o un talmidím [discípulos] de éstos, siendo cartas o escritos de autoridad espiritual para nuestras vidas [cfr. Bamidvar (Números) 12:6-8].

 

IV. En que Adonay nos dio la Toráh como la guía de la instrucción moral, cultural y nacional [Tehilim (Salmo) 1:1-6], lo cual es un reflejo de la labor del Mashíaj. La Toráh es válida como una norma justa dada por el Creador y como un medio para preservar una nación distinta de los demás pueblos de la tierra [Devarim (Deuteronomio) 6:6-25]. Yehoshúa Ha'Mashiaj no "derogó" la Toráh, sino que más bien la llevó a su máxima expresión: "Dijo Yehoshúa: "No piensen que he venido a abolir la Toráh o los Profetas. He venido, no a abolir, sino a completar" [Matityah (Mateo) 5:17] y en el día de hoy, sigue siendo la expresión válida de una emunáh kadoshím [fe obediente "apartada"], no como un medio para ser salvos, sino como el camino que Elohím nos ha dado para llegar a la santificación que Él requiere de nosotros: "Habla con la congregación completa de los hijos de Israel; dile a ellos: “Ustedes pueblo serán Kadoshim, porque Yo, Adonay, soy Kadosh” [Vayiqrá (Levítico) 19:2]. La Toráh dada a Moshé es la misma Toráh que el Mashíaj Yehoshúa nos ha enseñado a observar, guardar y poner por obra. El encargo del Mashíaj  era que debíamos hacer talmidím [discípulos] en Su nombre [Matityah 28:19]: Por lo tanto, vayan a hacer talmidim a gente de todas las naciones, dándoles la inmersión en Mi Nombre,y además debíamos enseñarles a vivir una vida conforme a la Toráh en absoluta virtud [Matityah 5:16-19]. Además, creemos que la Toráh fue destinada y dada al pueblo de Israel y por extención a todos los gerím [extranjeros temerosos de Elohím, no judíos] que se unen a la Comunidad [Efesiyím (Efesios) 2:11-22) y apoderarse así de sus convenios [Zejariyah (Zacarías) 8:23). Las naciones goyím que se unen a sí mismos a la Comunidad de Israel serán recibido con los brazos abiertos y serán tratados como un ciudadano igual con las mismas responsabilidades y privilegios [Bamidbar (Números) 15:15-16].

 

V.  En que los Judíos según la carne (descendientes de Avraham a través de Yitzjak, ya sea a través de la línea de sangre de la madre o el padre) que ponen su fe en el Mashíaj de Israel, Yehoshúa, no es un repudiado o un separado de su nación y herencia judaica, por el contrario, siguen siendo hijos e hijas de Israel. Por lo tanto debemos celebrar su herencia y tradiciones. Y los gentiles (no judíos) que depositan también su fe en el Mashíaj de Israel, Yehoshúa, también son espiritualmente hijos e hijas de Israel, teniendo libertad de compartir así, este patrimonio rico y significativo [Romaniyím (Romanos) 2:28-29 / Maaséh Sh'liajím (Hechos) 21:17-26 / Galut-Yah (Gálatas) 3:28-29 y Devarím (Deuteronomio) 28].

 

VI. En que el Shabat [reposo], es el séptimo día de la semana en el calendario establecido por Elohím, y que es además, el día sagrado que Adonay creó, y que fue dado para toda la humanidad. El Shabat forma parte también, del pacto realizado por Adonay con su pueblo, y debe ser guardado como una señal perpetua [Shemot (Éxodo) 31:16, 2:2-3 / Bereshit (Génesis) 58:13-14 / Yeshayah (Isaías) y Matityah (Mateo) 12:8].