DISCRIMINACIÓN JUDÍA EN ARGENTINA: "El fantasma de la discriminación Un informe reciente revela que aún persisten los prejuicios y estereotipos sobre la colectividad judía en la Argentina"

La sociedad argentina, ¿es discriminadora, xenófoba y, en consecuencia, antisemita o antijudía? Lamentablemente, los resultados conocidos recientemente de un informe sobre "Actitudes hacia los judíos en la Argentina" -especialmente elaborado para la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA- permiten suponer que hay efectivamente ciertos sectores que aún se dejan llevar por prejuicios y estereotipos discriminatorios que se creían ya superados en gran parte. Un desafortunado hehco ocurrido hace muy pocos días, en coincidencia con la celebración del Año Nuevo judío y que aún no ha sido esclarecido, no sólo constituyó un acto de discriminación, sino también un delito: un integrante de la colectividad judía fue agredido verbal y físicamente en la puerta del templo de la Comunidad Israelita Ortodoxa, en Flores. Después de insultarlo, el agresor lo atacó con un palo y le produjo un corte en la oreja. Todo esto dio más actualidad a los resultados del mencionado informe.

 

Para producirlo, el equipo de profesionales de la UBA consultó a 1510 personas de uno y otro sexo, de entre 18 y 65 años, de nivel socioeconómico BC y D, en distintas ciudades del país (área metropolitana, Rosario, Córdoba, Mendoza, Corrientes, Resistencia, Tucumán y Neuquén). De una lectura general de la encuesta, surge una vez más un estereotipo de "judío" no muy lejano de cómo aparecía en los sainetes del siglo pasado. En efecto, a pesar de que los miembros de esta colectividad sean valorados en cuanto a su dedicación al trabajo, nivel de instrucción e inteligencia, también se cree mayoritariamente que su prioridad es "ganar dinero", que son más leales a Israel que a la Argentina y que el hecho de que no se puedan establecer vínculos sólidos con ellos se debe a que son "cerrados y poco solidarios".


Otra conclusión, por cierto muy riesgosa, es que no es la sociedad argentina la que los marginaría, sino que son ellos mismos los que se excluyen. De allí que el informe pueda concluir que éste es un escenario con imágenes estigmatizadoras del judío que, potencialmente, "habilita el camino hacia el prejuicio y la discriminación". No es posible que una comunidad tan fuertemente arraigada en nuestra sociedad como la de origen judío no sea "visibilizada" en cuanto a su presencia numérica (es una de las más importantes del mundo) y tampoco en cuanto a sus numerosos aportes de todo tipo, pasados y presentes, en la formación de la identidad nacional.


Llama la atención, también, otra curiosa afirmación (con un 49 por ciento de respuestas positivas) según la cual los judíos "hablan demasiado del Holocausto", justamente en nuestro país, donde han ocurrido dos ataques gravísimos contra nuestra sociedad, como fueron el de la embajada de Israel y el de la AMIA, y cuyos verdaderos culpables no han sido identificados todavía, una gran deuda social que el Estado argentino aún no ha saldado. No es la primera vez que se hacen estudios parecidos y que arrojan conclusiones similares, pero es evidente que este último viene a reconfirmar la honda preocupación que las autoridades de la DAIA han manifestado últimamente con respecto a un incremento en ciertos sentimientos antijudíos de la sociedad argentina, que muestran ante todo una profunda ignorancia de todo tipo sobre la colectividad, sus costumbres y sus aportes, junto con la española y la italiana, en primer lugar (aunque en la misma encuesta, se la ubique después de la alemana y la inglesa).


En pocos días más, la colectividad judía celebrará la fiesta más importante de nuestros hermanos mayores, como los llamó Juan Pablo II: la del Día del Perdón o Iom Kipur. Debería ser una oportunidad excelente para recordar todos los bienes que esta gran comunidad aportó a nuestro país casi desde el principio mismo de su constitución. Por eso no es extraño que, para la celebración del Bicentenario, la Biblioteca Nacional haya incluido al célebre libro de Alberto Gerchunoff, Los gauchos judíos, entre los 200 que representan culturalmente a la Argentina. Nuestro país ha sido y es, afortunadamente, un gran receptor de todas las comunidades del mundo, y se ha beneficiado y enriquecido siempre con esas presencias y esos arraigos. Por lo tanto, debería ser una política de Estado dar una mejor difusión a esos aportes de colectividades como la judía, para crear una sociedad más abierta, armoniosa y agradecida.

 

ACCIONAR DE LA DAIA

Preocupante informe sobre discriminación a los judíos

(Diario Clarín - 04/10/11) Se trata de una encuesta. El 30 por ciento de los entrevistados preferiría no tener vecinos judíos. Y Otro alto porcentaje piensa que no deberían tener cargos políticos, aunque los consideran inteligentes. El anonimato y la espontaneidad que proporcionan las encuestas, permite revelar resultados preocupantes: un sondeo encargado por la DAIA al Instituto de Investigaciones “Gino Germani”, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, mostró que 3 de cada 10 personas no viviría en un barrio con gran presencia de vecinos judíos. La investigación deja al descubierto fuertes pensamientos discriminatorios en un importante porcentaje de los entrevistados. El informe “Actitudes hacia los judíos en la Argentina”, concluido en diciembre de 2010, será presentado hoy a las 12, en la Sala de Representantes de la Manzana de las Luces. Fue elaborado a partir de entrevistas a 1.510 hombres y mujeres de 18 a 65 años, de todas las clases sociales, residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires y de otras siete ciudades del país. El trabajo fue auspiciado por la DAIA y la Anti Defamation League de Estados Unidos. En el mismo acto se dará a conocer el “Informe sobre Antisemitismo en la Argentina 2010”, que edita el Centro de Estudios Sociales de la DAIA, donde se enumeran hechos antisemitas denunciados en el país. En ocasiones, las respuestas dejan al descubierto ignorancia y conceptos estereotipados.


Las personas consultadas consideran que ser judío se define por su pertenencia a una religión (64%), al tiempo que por el gran apego a sus tradiciones (49%) y que por su pertenencia a una nacionalidad (21%). Aún cuando la inmigración judía se inició hace 123 años, y en la actualidad viven en la Argentina cerca de 300.000 judíos, la gran mayoría de los encuestados considera que su presencia influyó parcialmente (37%), muy poco (38%) o nada (15%) en la formación de la identidad nacional. Las cifras son muy similares respecto del parcial o escaso aporte que harían hoy en día los judíos en la formación de la identidad nacional. Respecto de otras colectividades (boliviana, coreana, paraguaya, árabe, chilena), sólo el 9% cree que la judía tiene una mejor relación con el modo de ser argentino. “Su pertenencia a una cultura y tradición propia los coloca, en la representación de los encuestados, bajo la figura de un grupo que se autoaísla”, reflexionan los autores del informe. En el imaginario social se lo explica diciendo que “sólo piensan en su comunidad”, “se visten distinto” o “aglutinan a su propia gente”.

 

Los entrevistados tienen marcadas percepciones negativas respecto de los judíos: lo que más les interesa es hacer buenos negocios y ganar dinero (82%); tienen demasiado poder en los mercados financieros internacionales (65%) y en el mundo de los negocios (67%); son más leales a Israel que a este país (49%); hablan demasiado de lo que les sucedió en el Holocausto (49%) y hasta son responsables de la muerte de Cristo (23%). Sin embargo, el 84% los valora como personas trabajadoras, y la mitad reconoce que hay grandes representantes judíos en el mundo de la ciencia. La vinculación con el dinero se presenta como “una señal estigmatizante”, señala el informe. Sin embargo, la mayoría elegiría a un socio judío por encima de otras colectividades, precisamente por esa presunta “habilidad para hacer negocios” y a que “saben invertir”. Un jefe judío es, según el imaginario, inteligente (53%), individualista (30%) y autoritario (26%); aunque la inteligencia, una vez más, está relacionada “con fines lucrativos, especulativos e individualistas”. Un empleado judío tiene, según los prejuicios, características similares: inteligente (45%) y trabajador (43%), pero también individualista (29%) y poco solidario (19%).

 

Esta percepción negativa se acentúa en Mendoza y en segundo lugar en Tucumán , una constante que se reitera en varios items. El 39% de los encuestados dijo que es negativo que los judíos tengan cargos de decisión política; el 45% no se casaría con alguien de origen judío; y el 29% tampoco viviría en un barrio donde hubiera muchos vecinos judíos. “Es preocupante que el 30% de la gente no quiera vivir en un barrio con judíos. Trasladado a todo el país son 13 millones de personas –interpretó el titular de la DAIA, Aldo Donzis–. Desde la DAIA hacemos docencia en instituciones públicas y privadas para tratar de cambiar esa forma de pensar”. El 51% afirmó que los judíos son discriminados en la Argentina, aunque el promedio oculta la no percepción de la propia discriminación, ya que en Mendoza, esa respuesta fue del 36% . Si bien la explicación más elegida fue que “si el argentino ve a alguien mejor, lo discrimina”, las causas más alegadas por los encuestados no hacen más que sostener los prejuicios: sólo les interesa el dinero (16%); por defender su cultura/ sus tradiciones/ por no ser argentinos (14%); por su religión/ porque Argentina es católica (13%); se escucha o se cree que se aprovechan de la gente (12%); ellos mismos se aíslan (10%). “No nos sorprende el antisemitismo y la discriminación que se reflejan en la encuesta. Encargamos este estudio para entender qué le pasa a la sociedad, qué piensa la gente; y nos confirmó lo que sospechábamos: hay un odio judío fóbico que tiñe todas las respuestas. Cada año recibimos un promedio de 300 denuncias de hechos antisemitas, pero esta encuesta es más fuerte aún, porque refleja lo que piensa la gente común y confirma científicamente la sospecha que teníamos. Uno percibe una actitud discriminatoria en toda la sociedad, y no sólo con los judíos, sino también con otras colectividades”.

 

Duro informe de la DAIA y la UBA sobre antisemitismo

 (La Nación - 04/10/11) Se los valora en cuanto a su dedicación al trabajo, instrucción e inteligencia, pero se considera difícil establecer vínculos sólidos con ellos por ser "cerrados" y "poco solidarios". Se les endilga un espíritu individualista, cuyo interés principal es hacer buenos negocios y ganar dinero. Además, para la mayoría no es la sociedad la que los margina, sino que son ellos los que se autoexcluyen. En definitiva, un escenario con imágenes estigmatizadoras del judío que, potencialmente, "habilita el camino hacia el prejuicio y la discriminación". Esas son las conclusiones a las que llega un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), denominado "Actitudes hacia los judíos en la Argentina", especialmente elaborado para la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Fueron consultadas 1510 personas de uno y otro sexo, de 18 a 65 años, de nivel socioeconómico BC y D, en distintas ciudades de todo el país. El objetivo era evaluar la presencia de actitudes "judío-fóbicas" en la población argentina. El estudio se presentará oficialmente hoy, a las 12, en la Manzana de las Luces, una semana después de haberse producido la agresión a un miembro de la colectividad judía ortodoxa en la puerta de un templo del barrio de Flores, un hecho que encendió las alarmas sobre actos de antisemitismo y discriminación en la ciudad. El estudio mostró la existencia de una representación social donde los judíos no estarían dispuestos a construir vínculos más allá de su propia comunidad, algo necesario para defender sus intereses comunitarios y nacionales y -según la imagen estigmatizante- para preservar el poder en las cuestiones económicas y financieras.
Precisamente, según el informe, la carga más negativa en la actitud hacia la comunidad judía se da en torno al vínculo económico, donde dos tercios de los entrevistados están de acuerdo con que los judíos tienen demasiado poder en el mundo de los negocios y los mercados financieros internacionales y 8 de cada diez aseguran que ganar dinero es prioridad en su esfera de intereses.


En segundo lugar, prima la idea de que la judía es una comunidad que tiende a mirar hacia adentro, privilegiando intereses propios: el 53% de los consultados cree que los judíos son más leales a Israel que a la Argentina, mientras que un 49% considera que los judíos hablan demasiado acerca del holocausto cometido por los nazis. En el plano político local, el 39% respondió que le parecía negativo que los judíos tuvieran cargos de decisión política. En el sentido actitudinal, como positivo puede destacarse que el 84% considera a los judíos personas trabajadoras, mientras que el 50% entiende que existen grandes representantes de los judíos en el campo de la ciencia.


El capítulo titulado "Los judíos y los otros" toca temas cercanos a la cotidianidad. Respecto de si vivirían en un barrio con gran presencia de vecinos judíos, el 29% contestó que no lo haría, mientras que a la pregunta de si se casarían con una persona de origen judío, el número que dijo que no trepó al 45%, lo que el informe concluye como cierto descenso en la aceptación del otro a la hora de quitarle "exterioridad" a la situación. Cuando debe mencionarse la característica más adecuada del vecino judío, el 73% dijo "que se aíslan"; el 22%, que son "amistosos", y sólo el 8%, que son "solidarios con todos". Justamente cuando se consulta sobre la colaboración de los judíos con los demás el 54% eligió que "los judíos son los primeros en dar la espalda a la gente necesitada"; el 35%, que "los judíos son quienes más colaboran y ayudan a la gente necesitada", y el 11% se abstuvo de elegir una de las dos respuestas.


La DAIA presenta preocupantes resultados de sondeo sobre antisemitismo

 (Prensa DAIA - 04/10/11) La DAIA presentará hoy, a las 12, en la Manzana de las Luces, Sala de Representantes (Perú 272), los resultados recientemente obtenidos de un sondeo de opinión pública, realizado por el Instituto Gino Germani, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, en el que entre otros resultados, el 30 % de la población argentina “no viviría en un barrio con gran presencia de vecinos judíos” (en igual proporción, no lo haría con presencia de vecinos bolivianos), el 54 % afirma que los judíos “son los primeros en dar la espalda a las personas necesitadas”, y que el 39 %, observa como “negativo que los judíos tengan cargos de decisión política”, entre otros prejuicios. Este estudio, que tomó más de 1500 casos, atravesando diversas localidades del país, clases sociales y cupos etarios, fue auspiciado por la DAIA y por la Anti Defamation League (ADL) de los Estados Unidos, cuya misión, desde 1913 consiste en luchar contra el antisemitismo y toda forma de discriminación, en ese país y en el mundo, a través de la educación, información, y legislación. En la ocasión, también se dará a conocer el Informe sobre Antisemitismo en la Argentina 2010, que edita el Centro de Estudios Sociales de la DAIA (CES), en forma ininterrumpida desde 1998, enumerando hechos antisemitas denunciados en el país, y en el cual se analizan distintos aspectos de la problemática, sus formas de manifestación, la banalización de la Shoá, y las acciones positivas surgidas desde el Estado y la sociedad, tendientes a proteger el derecho a la igualdad. Serán oradores Aldo Donzis, presidente de la DAIA; Jorge Elbaum, director ejecutivo de la entidad; Marisa Braylan, directora del CES; David Smith, director del Centro de Información de las Naciones Unidas para Argentina y Uruguay y el Juez Federal de la Nación, Daniel Rafecas.

 

Comentarios

Jonathan es empresario. Camina por Once, la oreja pegada al celular. Le cuesta detenerse a hablar de discriminación. Primero dice que nunca se sintió excluido en la Argentina, pero de a poco se dispone a conversar y finalmente se sincera: "A veces te discriminan, te gritan '¡judío!' como si fuera un insulto, hay gente así de perversa. No sé por qué a los judíos nos odian tanto". Luego de la difusión del informe de la DAIA y la UBAque reveló una fuerte estigmatización de los judíos, LA NACION presenta historias de personas de la comunidad que cuentan cómo se sienten en la Argentina, a qué prejuicios se enfrentan a diario, cómo es la convivencia con las demás religiones y cuáles son las razones por las que muchos no se quieren integrar plenamente.


Según la encuesta, a los judíos se los considera "cerrados" y "poco solidarios". Esto se vincula con la percepción de que son "tacaños" y su principal interés en la vida es hacer buenos negocios y ganar dinero. Esas son algunas de las conclusiones a las que arribó este estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), denominado "Actitudes hacia los judíos en la Argentina", especialmente elaborado para la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). "¿Tacaños?. Al contrario, hay gente que despilfarra", dice Johny, empresario, 38 años. "Puede ser que seamos inteligentes en los negocios, que tengamos habilidad; eso sí, siempre decentemente, ¿no?".


Sobre el mismo tema, también se refiere Javier, treintañero, estudiante y comerciante: "A todo el mundo le gusta ganar dinero, no sólo a los judíos. Muchos dicen que somos amarretes, tacaños, eso depende de cada persona. La gente de antes era más así, pero hoy cambiaron las cosas". Salomón, su abuelo, jubilado, también niega este aspecto que se endilga a su comunidad. "El judío no es tan tacaño, es abierto completamente, compra lo que sea. Les gusta tener buena vida, disfrutar de su auto, de sus cosas", enumera. Lo que todos admiten es que la comunidad es cerrada, pero explican que esto ocurre porque no se los integra completamente. Marga, ama de casa, unos 50 años, explica: "Hay demasiada ignorancia respecto del judío, y nos discriminan por esa falta de cultura. Ha resurgido mucho el antisemitismo y el nazismo, algo que es ancestral". Y concluye: "Como sentimos cierto rechazo, entonces eso hace que nos encerremos más y formemos una comunidad más cerrada".